El pasado 8 de marzo, las calles de las principales ciudades del mundo se inundaron de niñas, mujeres, personas de la tercera edad y hasta mascotas alzaron la voz en distintas marchas para exigir igualdad, mayores derechos políticos y económicos y acabar con la violencia de género, la desigualdad y la explotación.

Específicamente en México, las mujeres protestaron por los feminicidios que aquejan al país y la impunidad de los agresores. De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, más de 10 mujeres en promedio son asesinadas cada día en México, a menudo por sus parejas masculinas.

Al día siguiente se llevó a cabo el paro “Un Día Sin Nosotras”, en donde 22 millones de mujeres decidieron no acudir a sus trabajos, salir a la calle ni realizar compras. Esta acción generó un impacto económico de $30 mil millones de pesos, 15% más de lo que se preveía, según datos de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco).

Ante este panorama, las empresas tienen la oportunidad y la obligación de tomar medidas para alcanzar la igualdad de género, sin embargo, esto no será una realidad ni siquiera en el año 2030.

El más reciente análisis del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo titulado “Un cambio de juego para las desigualdades de género” revela que aunque en las últimas décadas se ha avanzado significativamente para que hombres y mujeres tengan el mismo acceso a servicios básicos, la realidad es alarmante.

De acuerdo con este índice — el cual incluye datos de 75 países (México incluido) que abarcan más del 80% de la población mundial — “la lucha por la igualdad de género es un relato de sesgos y prejuicios”.

La interminable brecha de poder

En las economías y las empresas de estos 75 países analizados por el PNUD siguen existiendo bastantes brechas de poder entre hombres y mujeres.

Las cifras no mienten:

  • En los últimos años, los avances en las esferas laborales y económicas se han ralentizado, por lo que el progreso hacia la igualdad de género se ha empezado a estancar
  • Cerca del 50% de los hombres y mujeres entrevistados para este análisis dicen que creen que los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres, mientras que más del 40% considera que los hombres son mejores ejecutivos de negocios
  • Las barreras sostenidas por creencias y sesgos hacen que las mujeres estén sobrerepresentadas en trabajos básicos y precarios, así como en el caso del trabajo de cuidado no remunerado
  • Las mujeres soportan una carga 2.5 veces mayor de trabajo no remunerado que los hombres. Esto afecta su participación en la fuerza laboral, la cual es consistentemente menor que la de los hombres con 75% para ellos y 48% para ellas a nivel mundial
  • A nivel mundial, cerca del 50% de los hombres están de acuerdo en que los hombres deberían tener más derecho a un trabajo que las mujeres
  • El estudio resalta que “las mujeres profesionales en su mayoría tienen dos opciones para sus parejas personales: una pareja súper solidaria o ninguna pareja. Los esposos se consideran un factor clave en dos tercios de las decisiones de las mujeres de renunciar a la fuerza laboral, a menudo porque las mujeres tenían que llenar el vacío parental”
  • Por otro lado, a medida que aumenta el poder económico la brecha de género se amplía. Las mujeres representan solo el 21% de los empleadores del mundo y el 12% de los principales multimillonarios
  • La brecha de liderazgo de género es notoria. Solo el 5.8% de los CEOS de las compañías del índice Standard & Poor’s 500 son mujeres y están claramente subrepresentadas en los puestos más altos de estas empresas

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Las herramientas para combatir la desigualdad

Para romper con el famoso techo de cristal, el cual “abarca todos los aspectos de las vidas de las mujeres, incluido el hogar”, se deben de trabajar en combatir los sesgos y prejuicios contra las mujeres.

Las empresas son el lugar idóneo para implementar políticas que aborden de raíz estas normas sociales que tanto daño hacen.

Desde su trinchera, el mundo laboral puede empezar a derribar este complejo sistema de brechas estructurales de género. ¿Cómo?

  • Para cambiar las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, se deben de desafiar los roles de género a través de la educación, creando conciencia y/o cambiando los incentivos
  • Las empresas deben colocar el crecimiento de sus mujeres como una prioridad estratégica. Cada directivo o área debe tener indicadores y acciones de los que sea responsable de vigilar
  • Ofrecer licencia de paternidad además de la licencia de maternidad
  • Implementar permiso parental no transferible para los padres. Se ha comprobado que cuando los hombres se involucran más en el cuidado del hogar, se revierte la norma social que espera que solo las madres asuman el cuidado de los infantes
  • Brindar incentivos económicos para que los trabajadores usen el permiso de paternidad. Esto aumentará “la participación de los padres en el cuidado infantil durante los primeros meses o años de la vida de un niño, lo que puede permitir cambios en las normas sociales en torno al cuidado infantil que se pueden reflejar a lo largo de la vida del niño”
  • Al equilibrar la distribución de la atención hacia el cuidado de las personas se podrá balancear la diferencia de los ingresos entre hombres y mujeres, ya que ellas pierden muchas oportunidades en el mercado laboral por esta razón

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), “cambiar las actitudes de los hombres y los niños hacia las actividades de atención es la prioridad” para implementar con éxito estrategias o políticas de género.

Es por eso por lo que es vital que las empresas de todo el mundo incluyan a los hombres en las políticas de igualdad de género. Solo así se podrá avanzar en la superación de la desigualdad de género.

¡Ponte en acción! 

Ingrid Medina es consultora, in-house-mentor y entrenadora.

Después de 20 años de experiencia corporativa en multinacionales top, fundó y dirige Talent Fit  para solucionar los problemas del trabajo del cambiante mundo actual.

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